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Bodas, ilusiones, ritos y rituales.

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  Las bodas siempre están rodeadas de ilusiones y complejos ritos. En cada país estas tradiciones asumen formas muy diferentes. Así, por ejemplo, en la Republica Checa es habitual que, al finalizar la ceremonia religiosa, los amigos y la familia del novio lleven a la novia a un lugar apartado. Sera tarea del flamante marido buscarla por todos los pubs y restaurantes del pueblo. Cuando la encuentre deberá pagar una ronda de tragos para todos. En una boda celebrada en Arabia Saudita, el festejo-que dura tres días- se realiza en dos salones separados: uno para los hombres y otro para las mujeres. El novio puede ingresar a la sala de las mujeres para que lo saluden, pero para la mujer está prohibido compartir un espacio con hombres solteros o que no sean de su familia. En las bodas coreanas, durante la cena, la familia y los novios se apartan para llevar a cabo una ceremonia privada, denominada Ho Du. Luego, los familiares tiran pequeños frutos, que simbolizan la fertilidad, sobre un m

Buscando la salida del laberinto.

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  Sin otra guía que no sea el instinto y la intuición quien no habrá cedido, en alguno de sus viajes, ante la tentación de internarse en un laberinto. Perdido entre habitaciones intrincadas y pasadizos, habrá vivido momentos de vértigo, desesperación y diversión pura, dejándose llevar por el azar y la intuición. Pero sobre todo, habrá experimentado la fascinación que despiertan estas figuras tramposas desde tiempos milenarios, donde el propio ingenio es el mejor guía. Desafiantes y enigmáticos, los laberintos han sido levantados en jardines, palacios, iglesias y museos a lo largo de la historia, con formas y tamaños diversos. Aun hoy hay registros de construcciones hacia el 3000 a.C. el laberinto más famoso de todos los tiempos es el de la isla de Creta. Mito o realidad, es probable que la forma laberíntica del Palacio de Cnosos haya inspirado algunas historias de la Mitología Griega. Según cuenta la leyenda, el rey Minos le ordeno al artista Dédalo que diseñara un gran laberinto

De chicles, globos y goma de mascar.

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  A lo largo del mundo y de la historia hay relatos de búsquedas e investigaciones paralelas que terminan en hallazgos muy parecidos, y en un principio, en el peor de los fracasos. Algo de eso tiene el descubrimiento del chicle, como se lo conoce en la Argentina, o goma de mascar, como la llaman en otros países. Todo indica que el señor Thomas Adams y su hijo encontraron la formula cuando buscaban como abaratar la fabricación de neumáticos con una materia prima diferente: la resina del árbol del zapote, que crece especialmente en la península de Yucatán, en México. Los Adams habían recibido desde allí nada menos que una tonelada de esa resina. Es probable que mientras pensaban que hacer con semejante carga, ya que no neumáticos, recordaron a los habitantes originales del territorio yucateco, los mayas, que mascaban chicle desde el año 200 a.C., como un método de higiene bucal y de práctica digestiva. La leyenda cuenta también que Adams notó el presidente mexicano, Antonio López de

De cometas, barriletes y sonrisas del cielo.

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  Desde siempre el hombre ha sentido fascinación por los objetos que habitan o surcan los cielos. Y fueron los chinos-como ocurrió con tantas invenciones-los creadores de la primera máquina voladora: el barrilete o cometa, que es además la primera materialización del anhelo de desplazarse libremente, de viajar. Fue también chino el maestro que definió poéticamente a estos encantadores objetos, al afirmar que “los barriletes son las sonrisas del cielo”. Junto con los globos, el barrilete es el aparato volador más simple que existe y que, sin embargo, ha contribuido en la elaboración de sofisticados inventos. Se llama barrilete al objeto volador formado por una estructura plana o tridimensional construida con un material muy liviano y recubierto por una vela. El conjunto se amarra a uno o varios hilos y, al soltarlo, se mantiene en el aire por la acción del viento. Por la cantidad de hilos, se clasifican en dos tipos: barrilete de un hilo o estáticos (los que permanecen estables en el

El erotismo y la seducción de la danza del vientre.

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  Contaminada por Occidente   a partir de las primeras décadas del siglo pasado, cuando Hollywood la trasladó a películas de dudoso valor-con las inverosímiles versiones del bello latin lover Rodolfo Valentino-, la danza del vientre sigue siendo una escena, una postal vigente y cada vez más familiar. Originada en el año 1300 o 1200 a.C., en un comienzo fueron danzas rituales consumadas por mujeres. Estos movimientos improvisados y ejecutados con ropas livianas eran acompañados de cantos y percusión. A partir de ese “trance”, de alto voltaje erótico, las mujeres, que bailaban en grupos, atraían el poder de los dioses de la fertilidad y podían ser fecundadas; como puede verse, es una tradición muy rica en metáforas. La llegada del cristianismo, y luego del Islam, desplazó estas fiestas de las “casas decentes”, pues se consideraba “demasiado provocativas”. La prohibición no impidió que se siguiera realizando en relativo secreto. Esta reclusión relegó la danza a espacios restringidos y

El frívolo y galante rococó.

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  Pinturas con representaciones galantes y campestres, damas en pleno despliegue de pasitos de minué, de idílicas historias pastoriles. Estas imágenes suelen identificar al rococó, un arte frívolo, creado por la aristocracia para su propio deleite. Surgió en Francia, a comienzos del siglo XVIII, aunque muchos de sus rasgos se vieron después en otros países de Europa, como Austria, donde le rococó parece condensarse en la decoración de dos de sus palacios: Schonbrunn y Belvedere. Muchas teorías emparentan al rococó con el barroco; es más: lo ven como una continuación, como el momento de culminación del barroco. Sin embargo, el rococó es más que eso, es un estilo independiente y personal, que se despreocupa de cuestiones religiosas. Es un arte para la altísima clase media del siglo XVIII, amante de lo mundano, lo íntimo y delicado. Es un arte para una sociedad despreocupada de cuestiones   sociales, que pretende buen gusto y placer. Por este motivo se lo considera frívolo, un estilo má

El fuerte, ardiente y siempre valorado ajo.

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  Se reconoce el poder alquímico del ajo, en la mayoría de las culturas, para dar el toque intenso y ardiente a tantos platos emblemáticos de las cocinas del mundo. Más allá de la persistencia de su sabor y de su aroma, el ajo ha sido tenaz a lo largo de su historia, en su uso universal con variados fines que trascienden lo culinario. La primera cita conocida que menciona al ajo data del 4000 a.C., y pertenece a un herborista oriental. De origen asiático, su cultivo y uso se extendieron a China e India, este y norte de Europa y el Mediterráneo, en un proceso que llevó milenios y que estuvo relacionado directamente con las invasiones y guerras territoriales. Debido a sus propiedades para la conservación de carne y pescado, su poder curativo y su escaso tamaño-que facilitaba el traslado y almacenamiento-fue un aliado fundamental en las expediciones de los cazadores nómadas, y en los viajes de las tropas de Alejandro Magno y de los ejércitos de Atila. La voz latina “ajo” proviene del