En días fríos, el calor llega a la mesa.
Los días fríos evocan una paleta de sabores que arriman calor a la mesa. Es más: que terminan de cocinarse en la mesa. Así, el carácter informal y divertido de un plato suizo de nombre francés, la fondue, le recordará su origen en los intensos inviernos helvéticos. Entonces, para que los clásicos quesos- emmenthal y gruyere- recuperaran su buen gusto y plasticidad, eran calentados en una cazuela de cerámica, la llamada caquelon, frotada con ajo. A la lenta preparación que se iba reconcentrando sobre fuego (fondue proviene de fondre: derretir), se le agregaban especias y vinos. Sumergido en esta mezcla, hasta el pan viejo sabia estupendo. En 1956, el chef Konrad Egli, del restaurante neoyorquino Swiss Chalet, introdujo el procedimiento para cocinar cubitos de carne en aceite caliente. Desde entonces, a la fondue de queso y a la bourguignonne, se sumaron las de pescado, hortalizas y como postre, las de frutas y chocolate. Similar origen tiene la raclette, una especialidad tam...